Miguel-Anxo Murado
Miguel Ángel Murado
...........................
Artículos
...........................
Libros
...........................
Cine y Televisión
...........................
Pincha aquí para escuchar las crónicas de M.A. Murado en la BBC
...........................
Acerca de
...........................
Enlaces
...........................
Contacto
...........................
...........................
Gallego
...........................
Inglés
...........................
In Association with Amazon.com  
...........................
...........................
...........................

.........................................................................................................................................
· Artículos de opinión · Artículos de análisis político · Archivo·
.........................................................................................................................................

Bhutto, el cartero llama por segunda vez

Miguel A. Murado

El cartero siempre llama dos veces y a la segunda fue la vencida: Benazir Bhutto, que sobrevivió al atentado con que la recibieron a su llegada del exilio en octubre, ha sido asesinada ayer al segundo intento. “Ha ocurrido lo inimaginable” decía su rival Nawaz Sharif, pero esa muerte era de todo menos inimaginable. Incluso el parque de Liaquat en Rawalpindi donde ha ocurrido es el mismo donde el 1951 mataron al primer jefe de gobierno pakistaní… Mucho más inimaginable era que las elecciones del 8 de enero se fuesen a celebrar con normalidad y que la transición pakistaní de la dictadura disfrazada a la democracia fingida se hubiese podido completar sin más.

En realidad, ese proceso ha ido mal desde el principio. Lo que querían Londres y Washington, sus impulsores, era una fantasía: obligar al dictador Musharraf a dejar su uniforme y convertirse en un presidente civil y forzar a Benazir Bhutto a colaborar con él como primera ministra. De este modo se lograría una especie de gobierno mixto, de centauro con cabeza democrática y cuerpo militar, dispuesto a librar la guerra contra el terrorismo en Pakistán y, de paso, en Afganistán. Bhutto, dos veces derribada del poder por corrupción, no era un poster de la democracia, pero al menos lo parecía: mujer, laica, educada en Harvard y Oxford, elegida en tiempos por la revista People una de las “50 mujeres más guapas del mundo”…

Pero una vez más los analistas de la Casa Blanca se han cegado con las personalidades olvidándose del contexto. Nadie quería esa solución en Pakistán, cada uno por sus propios motivos. Musharraf, por supuesto, no tiene ganas de abandonar el poder, como tampoco el ejército se muestra deseoso de perder su influencia en la política (y el presupuesto) de Pakistán. Tampoco Bhutto quería colaborar con los militares, a los que odia desde que ahorcaron a su padre en 1979 (por cierto, en la misma ciudad donde ha muerto ella). Excluida esta coalición post-electoral, Bhutto, desprotegida, quedaba a merced de quien quisiera matarla.

¿Quién ha sido? Caben tres posibilidades. La más probable es que se trate de alguien enviado por al-Qaida (un nombre se usa tanto en vano, pero que ahí es apropiado). El grupo en torno a Bin Laden tiene un lógico interés en crear el caos en Pakistán, donde domina amplias zonas del país en la frontera con Afganistán. También podrían ser los llamados “talibanes pakistaníes”, islamistas locales a los que repugnaba la idea de ser gobernados por una mujer educada en Occidente. Sin embargo, este movimiento, dirigido por Baitullah Mehsud, había finalmente aceptado participar en las elecciones, en las que esperaba tener buenos resultados en las provincias que controla. Una tercera posibilidad que no se puede descartar es que en algún tramo de la planificación de este magnicidio esté el ISI. El servicio secreto pakistaní mantiene una extraña relación con los islamistas radicales (sobre todo los de Cachemira) y ha organizado cosas parecidas antes. Bhutto había jurado reestructurarlo radicalmente o incluso disolverlo si llegaba al poder.

¿Qué sucederá ahora? Musharraf puede aprovechar para repetir un autogolpe o aplazar las elecciones sine die. Quizás Washington le vuelva a ver como un mal menor. Si decide seguir adelante con los comicios (y faltan menos de dos semanas), depende de lo que haga el PPP de Bhutto. En condiciones normales se contaba que Musharraf podía hacer pucherazo con una veintena de diputados pero que al final ganaría el PPP. Pero Bhutto, el PPP, un partido sin ideología, ha quedado a la deriva. Su rival en la oposición, Nawaz Sharif, que nunca estuvo muy convencido de las elecciones ni se llevaba bien con Bhutto, quiere capitalizar su muerte para enfrentarse con el régimen en la calle y quizá atraerse el PPP a su partido. De momento, va ganando el caos.



Miguel A. Murado
Internacional : La Voz de Galicia

  .........................................................................................................................................
<< volver al índice
..............................................................................................................................................................................
Todo el contenido de esta página es propiedad intelectual de Miguel-Anxo Murado [Miguel Murado] | Se autoriza su reproducción siempre que se cite la procedencia | Diseño web m&e ................................................................................