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Carla en Windsor
Miguel A. Murado
Es inevitable que la visita de Nicolas Sarkozy a Gran Bretaña se convierta en la visita de Carla Bruni. Es irresistible imaginarse a la antigua amante de Mick Jagger y Eric Clapton cenando en el palacio de Windsor con la reina Isabel, charlando de cualquier cosa menos de la prensa, en cuyas portadas aparecía ayer la primera dama francesa desnuda.
Pero es que la de Sarkozy es la de Carla Bruni, porque ella representa lo que es el sarkozysmo casi mejor que el propio Sarkozy. La Bruni resume a la perfección esa mezcla de estilo sin sustancia, la ambivalencia emocional y la hiperactividad narcisista que catapultaron a Sarkozy al poder, a caballo de una batería de promesas de reforma. Esas promesas no se han materializado en nada concreto y en Francia son ya mayoría los que piensan que Sarkozy es tan ansioso que carece de la paciencia para completar ningún proyecto. Hasta tal punto esto es así que el presidente francés empieza a ser objeto de la curiosidad científica para los psicólogos.
Frente a Sarkozy, es difícil imaginar un político más diferente que el austero y gris Gordon Brown, con su áspero acento escocés y su carácter introvertido, casi monacal. Sólo parece haber una cosa que una a estos dos hombres y es que ambos están pasando por un mal momento político, en el caso de Brown por causa de una serie de meteduras de pata propias de un capítulo de Mr. Bean. Pero hay otra cosa que les une también: el deseo de Sarkozy de articular un nuevo eje europeo Londres-París-Berlín que domine una Unión Europea y, sobre todo, afronte la inminente crisis económica a su gusto. Sarkozy hubiese sido un gran amigo de Bush, pero a finales de año la política norteamericana se volverá irreconocible y Londres será más importante para Sarkozy que Washington. Francia está cada vez más cerca de Inglaterra, y esto es algo más que una metáfora: el tren subterráneo inaugurado el año pasado permite trabajar en Londres y vivir en Lille. Claro que, tratándose de Sarkozy, bien puede ser que el mes que viene cambie de opinión. También Carla Bruni dejó a Mick Jagger…