.........................................................................................................................................
.........................................................................................................................................
EL VAQUERO QUE FLAQUEA
Miguel A. Murado
Es un clásico de las películas de Oeste y todos los norteamericanos lo llevan grabado a fuego en su subconsciente: los dos vaqueros se miran, la mano estirándose junto al revolver. Si uno flaquea, está perdido. Y McCain ha flaqueado a la vista de ese público de sala cinematográfica con derecho a voto que es el pueblo norteamericano. Queda poco más de un mes para las elecciones, se acerca el momento de los indecisos y para un votante indeciso no hay nada peor que un candidato indeciso. Como en Cyrano de Bergerac “por la mañana ha dicho no y por la tarde ha dicho sí”.
La excusa de McCain para no debatir con Obama era, siguiendo con el lenguaje del Oeste, “como dispararse en el propio pie”. Pretextar la mala situación económica para no debatir la mala situación económica resultaba paradójico, y hacía pensar a muchos que difícilmente McCain podrá solucionar como presidente lo que no quiere enfrentar como candidato. Por eso ha rectificado. Pero no de buena gana.
Obama es mejor orador, aunque también es cierto que tiende a perderse en su retórica, algo que empieza a irritar a muchos. McCain se defiende bien cuando debate con el público, pero sus perspectivas son malas en un debate televisado que se centrará sobre la economía. El paquete de ayudas orquestado por la Casa Blanca está alimentando un resentimiento popular “anti-Wall Street” y esto es complicado para McCain, que no ha tenido más remedio que criticar la política económica de su correligionario Bush. Otra cosa habría sido un suicidio político.
En general, McCain se ha pasado estos dos últimos meses marcando distancias con Bush y la prensa le ha echado un cable porque, de repente, junto con su pintoresca candidata a la vicepresidencia, ha dado interés a una carrera que se prometía ya casi decidida. En definitiva, lo que ha hecho McCain es copiar a Obama, y últimamente parece una especie de candidato independiente.
Pero esa estrategia tiene sus límites. Con una compañera de candidatura ultra-conservadora y una vida privada liberal, militando en el partido republicano pero rechazando de sus políticas, McCain empieza a parecer contradictorio e impredecible, un “maverick” (incontrolable), como le llama la prensa americana. En el debate ambos candidatos tendrán que desenfundar a la primera, porque no va a haber una segunda oportunidad.