.........................................................................................................................................
.........................................................................................................................................
Llueve en la puesta de largo
Miguel A. Murado
“POLONIA es el único país europeo con el que Francia no se ha enfrentado jamás”, decía no hace mucho Nicolas Sarkozy. No es cierto (estuvieron en guerra en 1783), y en todo caso puede que se enfrenten ahora. De momento, Polonia ya estropeado la puesta de largo de París en el primer día de su presidencia rotatoria de la UE. El asunto es aún más hiriente para Sarkozy, puesto que fue él en persona quien consiguió que Polonia aceptase el tratado de Lisboa. Ayer, un portavoz francés intentaba quitarle importancia a la declaración del presidente polaco de que ahora no firmará el tratado, alegando que “sólo ha dicho que de momento”. Pero desde Polonia les recomiendan que revisen la traducción: Kaczynski ha dicho que no firmará, punto.
El cambio de actitud del presidente polaco tiene lectura interna. Desde aquella promesa a Sarkozy, el partido de Kaczynski ha perdido las elecciones, por lo que el ultra conservador encuentra rentable políticamente retroceder al euro escepticismo frente al euro entusiasmo de su primer ministro y rival Donald Tusk. Kaczynski cuenta con el apoyo de Chequia, donde por cierto se da una situación parecida: un presidente euro escéptico y un primer ministro pro europeo.
El nuevo empeño hiperactivo del más hiperactivo de los presidentes, en todo caso, no empieza bien, y no sólo por esto. Al bofetón de Polonia le siguió de inmediato una reprimenda de la Comisión Europea, a la que ha molestado que Sarkozy hiciese un canto al proteccionismo, sobre todo en la agricultura. Alemania también se mantiene a la expectativa, tras el intento francés de una “unión euro mediterránea” en el flanco sur de la UE, un proyecto que los alemanes consiguieron hacer naufragar (demostrando de paso quien manda en la UE), pero que ha dejado a Angela Merkel llena de suspicacias respecto a Sarkozy.
Sarkozy, pues, tendrá que maniobrar con cuidado en esta presidencia europea que él se plantea como una oportunidad para recuperar el papel destacado en Europa que Francia perdió tras su “no” en el referéndum del 2005.