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Bush en verso
Miguel Murado
TAMBIÉN en Pakistán, donde no hay LOE, suscita debates el programa de estudios. Por ejemplo, acaba de descubrirse que el texto oficial para aprender inglés lleva como prólogo un poema dedicado a George Bush. El poema se titula “El líder” y es una pieza anónima en la que se exalta a un líder también anónimo que es “paciente, con todo lo que tiene que soportar / Listo para enfrentarse a todo desafío / Agradable de trato, pero fuerte como el acero…” etc, etc. Dirán ustedes que no reconocen a Bush en este retrato, y por eso seguramente el poema coló al principio. Hasta que alguien descubrió que la primera letra de cada verso compone la frase: “Presidente George W. Bush”, lo que, con la “W”, no deja ni siquiera margen para decir que se trata de Bush padre. Y ya se armó el lío.
Sin embargo nada hay de extraño en esto. Muchos otros líderes han tenido sus cantores: Augusto tuvo a Virgilio, Napoleón a Stendhal, Churchill se tuvo a sí mismo… La mayor parte del programa de Literatura, si es que aún se llama así aquella asignatura (y si aún existe), está compuesto por textos propagandísticos; sólo que hacen propaganda de ideas en las que ya nadie cree.
Claro que no todo el mundo puede contar con un Virgilio o un Stendhal, y George W. Bush tiene que conformarse con este autor: “Anónimo”. De Anónimo también era el Lazarillo de Tormes, y la Chanson de Roland, que igualmente está en verso decasílabo como ese otro, pero yo tengo de mí que el Anónimo de Bush es otro Anónimo diferente, aunque los dos se llamen igual. Porque habrá quien piense que el autor prefirió ocultar su nombre por motivos políticos, pero, créanme, si leen el poema entero verán que es mucho más probable que el anonimato obedezca a motivos literarios.
¿Y quién será, entonces? Pues aquí viene mi teoría: Yo creo que el poema lo escribió el propio Bush. Fíjense sino en el estilo, y en la métrica del verso. Es típico de Bush. Por no hablar del tema, que también es típico de Bush, y que no es otro que el propio Bush. De él ya conocíamos aquel otro famoso poemilla que le dedicó a su esposa hace algún tiempo, y tenía el mismo estrambote (o era igual de estrambótico) y la misma ingenuidad casi infantil.
En fin, que decía Celaya que la poesía es un arma cargada. Esperemos que no, porque entonces esta oda pakistaní al hombre de la Casa Blanca iba a ser una de las de destrucción masiva.