Miguel Murado
Miguel-Anxo Murado
...........................
Artículos
...........................
Libros
...........................
Cine y Televisión
...........................
Pincha aquí para escuchar las crónicas de M.A. Murado en la BBC
...........................
Acerca de
...........................
Enlaces
...........................
Contacto
...........................
...........................
Gallego
...........................
Inglés
...........................
In Association with Amazon.com  
...........................
...........................
...........................

.........................................................................................................................................
· Artículos de opinión · Artículos de análisis político · Archivo·
.........................................................................................................................................

El peso del poder

Miguel-Anxo Murado

EN ALGÚN lugar de Inglaterra todavía se practica esta vieja costumbre: cada vez que un nuevo alcalde toma posesión de su cargo, un alguacil lo pesa en una gran balanza en medio de la sala de plenos, en presencia de una representación de los vecinos. Luego, cuando a este alcalde le toca dejar el cargo, lo vuelven a pesar para saber si engordó durante su mandato. La tradición viene de siglos pasados, cuando corromperse era, fundamentalmente, engordar. La gordura vuelve ahora a ser un vicio (y así tenemos esa campaña estatal contra las hamburguesas), pero un vicio privado. Pero antiguamente estaba más visto no porque fuese malo para la salud de uno, sino porque en un político casi siempre era a cuenta de los demás, y la grasa era un acta de acusación irrebatible.

Así que ahora que se están constituyendo por todas partes los nuevos ayuntamientos, quizá no sería mal adoptar una medida similar y pesar a todos los alcaldes y concejales en una romana. Daría, desde luego, para un espectáculo mucho más interesante que esos discursos de toma de posesión llenos de medias promesas (que son como las medias verdades, pero encima en grado de hipótesis). Si entendiésemos esta práctica a los diputados, ministros y presidentes de las diputaciones provinciales tendríamos ahí un dato relevante: el peso exacto del poder en kilos, y podríamos saber a cuánto nos sale el gramo, o el cuarto y mitad de poder. Las amas de casa, que tienen el ojo muy desarrollado a base de hacer la compra, pasaría a saber más de política que los abogados, y todo estaría quizás mucho más claro para cuando acabe la legislatura y llegue el momento de pedir cuentas.

Pero no. Yo mismo me doy cuenta de que hoy en día de poco iba a servir esta ceremonia del peso. La obesidad ya no es un síntoma de corrupción. El sobrepeso es más una cuestión de mala dieta que de mal comportamiento y, de hecho, el corrupto tiende a tener una figura atlética de gimnasio y está más flaco que aquéllos a los que estafa. Hoy el corrupto no es tanto que se quede con los cuartos de los contribuyentes (aunque esto suceda también) como que los gasta malamente; no es tanto que empobrezca a sus administrados como que enriquece selectivamente a algunos de ellos. No es ya el oro de las arcas municipales lo que saquea el alcalde corrupto de estos tiempos, sino las leyes, que valen más que el oro si uno las sabe retorcer con maña. Y para eso no tenemos balanza ni romana que valga.

  .........................................................................................................................................
<< volver al índice
..............................................................................................................................................................................
Todo el contenido de esta página es propiedad intelectual de Miguel-Anxo Murado [Miguel Murado] | Se autoriza su reproducción siempre que se cite la procedencia | Diseño web m&e ................................................................................