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Lennon y el Real Madrid
Miguel A. Murado
“NO quiero un equipo de millonarios” dijo hace unos días el presidente del Real Madrid, lleno de razón. Yo pensé en él inmediatamente. Pero no, no se refería a sí mismo. Se referían a los jugadores, que é certo que también son millonarios. “Quiero un equipo de trabajadores”, añadía. Pero tampoco se refería a que fuese a poner trabajadores en el lugar de los millonarios, lo que quiere decir es que pretende que los millonarios trabajen como si no lo fuesen.
Me hizo recordar esa canción de John Lennon, Imagine. Los pacifistas se emocionan escuchándola, y hacen bien; pero yo no puedo oírla sin una sonrisa cuando llega la cuarta estrofa y dice: “Imagina que nadie posee nada”. Como decía Elvis Costello, sólo a un millonario se le ocurriría pensar una cosa así. También Elvis Costello era millonario, pero es cierto: Tan sólo quien tiene muchos cuartos puede entretenerse pensando en que no teniéndolos su vida sería aún más feliz.
Pero a Lennon le estaba vedada la pobreza, igual que a muchos otros les está vedada la riqueza, o simplemente el bienestar. Cuanto más auténtico quería mostrarse el cantante, más admiración despertaba y, por lo tanto, más dinero ganaba. Así, buscando y buscando el equilibrio espiritual y la vida sencilla, acabó en una mansión de Berckshire con un Rolls Royce Phantom V y chófer. A veces, salir de rico es casi tan difícil como salir de pobre.
Lo mismo le sucede al Real Madrid. Digo Real Madrid, pero lo esto vale igualmente para otros clubs. Hubo un tiempo en que el Real Madrid era un gran club porque ganaba muchos títulos, pero últimamente es grande precisamente porque es grande. Es grande porque es millonario: porque vende camisetas y llaveros con la efigie o el nombre de millonarios, porque firma contratos millonarios y se lleva porcentajes millonarios en ellos. Lo que vende, en definitiva, es lo mismo que venden las revistas de moda o del corazón.: la imagen de la riqueza. Claro que los socios preferirían que el equipo jugase mejor y ganase. Pero lo cierto es que no son los socios quienes hacen grande a este gran Real Madrid sino los otros, los que quieren participar de esa celebración de la fama y el dinero, los que “quieren ser como Beckham”, es decir, sueñan con ser un jugador millonario, pero no por lo que tiene de jugador sino, principalmente, por lo que tiene de millonario. Un equipo de pobres, en cambio, puede que ganase más títulos, pero acabaría haciendo pobres también a los directivos. Y posiblemente esa no es la idea.