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Rajoy y la Pilarica
Miguel-Anxo Murado
ME PARECIÓ hace unos días que salía el rey en televisión, pero resulta que era Rajoy. No sé que manía tienen los líderes de este partido, el PP, en suplantar al monarca. Parecen una amenaza mayor para la dinastía que los republicanos. Si Aznar ya había casado a su hija en El Escorial, como si fuese él mismo uno de los Austrias menores, Rajoy le roba ahora al rey su función de hacer anuncios solemnes e incluso su iconografía. Sentado en un escritorio, con el Espasa enteo detrás y la bandera española a un lado, Rajoy miraba con fijeza al “printer” en el que iba leyendo un texto con aire de declaración institucional. Nos pedía que hiciésemos algún gesto en el Día de la Hispanidad para mostrar nuestra fe en los símbolos de España y, sobre todo, en su unidad.
Una declaración institucional… Pero, ¿de qué institución exactamente? Rajoy no tiene ningún uesto institucional, ni siquiera ese anglicismo que se inventó Fraga, el de “jefe de la oposición”, que no figura por ninguna part een la Constitución ) (¿Es Rajoy el jefe de Nafarroa Bai?). Don Mariano representa únicamente un partido político, el PP, como allá por los 70 representab a la UNE (Unión Nacional Española), la formación carlista-falangista del ex ministro Fernández de la Mora por la que fue candiato en Pontevedra. Los partidos son jutamente eso, “partidos”, divisiones entre los ciudadanos, y si lo que quería Rajoy era que nos uniésemos, en esta o en cualquier otra fiesta, lo mejor que podía haber hecho era permanecer callado.
Pero es que además no me parece que, en concreto, la fiesta del 12 de octubre sea la más apropiada para mostrar unidad. Esta fecha, que en el fondo conmemora un error de navegación (Colón creía estar en la India y estaba en las Bahamas), se celebró durante años como día “de la Raza”, luego como el día “De la Hispanidad”, y ahora es una especie de “Encuentro con las Américas”. Si no se aclara la propia fiesta, ¿cómo nos vamos a aclarar los demás? Para unos es un desfile militar y para otros el día de cantar la jota aragonesa. Para unos está simbolizada por la bandera española y para otros por el pañuelo cachirulo de los sobrios zaragozanos. Y para mí, que tengo a una pilar en casa, el 12 de octubre es, fundamentalmente, La Pilarica y el único gesto que se me ocurre hacer es el de invitar a mi chica a comer fuera en un restaurante vasco, y mientras estemos brincando con cava catalán llamará mi madre para felicitarla y hablaremos entre ella y yo en gallego. No sé si es esto lo que quiere Rajoy. Tengo la impresión de que no… Pero esto es lo que hay.