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Robot
Miguel A. Murado
APARECIÓ en una sección de “Noticias insólitas”: El robot Asimo ha encontrado trabajo. Lo insólito, por supuesto, es que se trataba de un robot, pero no hay que descartar que en un futuro el simple hecho de que alguien encuentre trabajo, ya sea un robot o un ser humano, empiece a considerarse insólito.
A este robot japonés le sigo la pista desde hace algún tiempo. Lo fabricó la empresa Honda en el año 2000 como un alarde de poderío tecnológico. Pesa 54 kilos, mide 1.30 (lo que medía el Australopitecus), se desplaza hasta a 60 kilómetros por hora y, de todas las apariencias que le habían haber dado, los técnicos de Honda le fueron a dar, precisamente, la apariencia de robot. O más bien, Asimo parece un juguete que quiere parecerse a un robot o un robot que quiere parecer un juguete.
Lo interesante del caso es que Honda, una vez hecha la gracia, no sabía qué hacer con este ser. En la cultura europea existe la leyenda del Golem, en la que un rabino de Praga (Kafka decía que era un antepasado suyo por la rama materna, los Loew) crea un robot que se acaba convirtiendo en un asesino. Este Asimo, en cambio, se había acabado convirtiendo en algo más raro en la cultura japonesa, y en el fondo mucho más temido: Un parado, el único parado con residencia en Honda City; porque Honda tiene su propia ciudad, más grande que Lugo.
Para salir de esta situación, Honda hizo con él lo que se hace en estos casos: Mandarlo a estudiar. En el caso del robot, esto consistió en un largo proceso de auto programación. Ahora, finalmente, con esta preparación que equivale a una carrera universitaria (fueron exactamente cinco años) el robot encuentra un trabajo… de recepcionista. Interesante. Es como para desanimar a cualquiera.
Como la del Golem, esta del robot Asimo puede que sea una metáfora social a la que habría que atender. Hubo un tiempo en que se nos decía que las máquinas acabarían por sustituir a las personas en el mercado de trabajo; ahora resulta que hasta las máquinas tienen dificultades para encontrar empleo, y cando lo encuentran es un contrato basura de tan poca calidad como los que les ofrecen a los licenciados en Geografía y Historia. Y es que, a pesar de que robot significa, justamente, “trabajo duro” (robota, en checo, a partir de una obra de teatro de Karel Capek) después de cinco años y tanta historia, todo lo que va a hacer este Asimo es servir bebidas y hacer reverencias a sus jefes.
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